Propuesta para colegios
Asesoramiento, capacitación e intervención desde la Terapia Dialéctico Conductual, armados a medida de cada institución.
Trabajamos para acercar herramientas de la Terapia Dialéctico Conductual y de las terapias contextuales al ámbito educativo: traducir principios clínicos a estrategias concretas, comprensibles y aplicables en la vida cotidiana de cada institución.
Entendemos a la escuela como un espacio privilegiado para aprender a reconocer emociones, atravesar situaciones difíciles, resolver problemas y construir vínculos más efectivos. Y también como un contexto donde se hacen visibles dificultades que requieren una mirada cuidadosa y coordinada.
El objetivo es que colegios y equipos cuenten con más recursos de prevención, observación, comprensión e intervención — respetando siempre el rol de la institución, de las familias y de los profesionales tratantes.
Validación y límites claros, como cultura institucional
Una escuela que sostiene esas dos cosas a la vez previene mejor y responde mejor. Eso se traduce en cinco objetivos concretos:
Fortalecer factores protectores
Que los estudiantes desarrollen habilidades socioemocionales reales, no solo vocabulario sobre emociones.
Detectar antes
Reconocer señales de desregulación y conductas de riesgo temprano, cuando todavía hay margen.
Tener criterios compartidos
Que la respuesta ante una crisis, un episodio de impulsividad o un conflicto de convivencia no dependa de quién esté ese día.
Aumentar la confianza del equipo
Que docentes y dirección se sientan con más recursos, y menos solos, frente a situaciones complejas.
Coherencia entre escuela, familia y profesionales
Cuando un caso lo requiere, que las tres partes trabajen con el mismo marco en lugar de en direcciones distintas.
Seis maneras de trabajar
No es un paquete cerrado. Se diseña a partir de las necesidades, las edades, los recursos y los objetivos de cada institución.
Asesoramiento a dirección y equipos técnicos
Espacios de consulta y planificación para analizar situaciones institucionales, criterios de intervención, convivencia, prevención y respuesta ante episodios de desregulación emocional.
Capacitación a docentes y educadores
Instancias teórico-prácticas para comprender la desregulación emocional y entrenar habilidades de validación, límites, regulación emocional, tolerancia al malestar, mindfulness, resolución de problemas y efectividad interpersonal.
Observación en aula
Cuando resulta pertinente y existe el encuadre institucional y las autorizaciones correspondientes, observar en clase amplía la comprensión funcional de una situación y permite aportar recomendaciones educativas concretas. La observación no sustituye una evaluación diagnóstica individual.
Orientación para intervenciones específicas
A partir de la información disponible, colaboramos en elaborar estrategias consistentes para el aula y otros espacios escolares: anticipación de situaciones difíciles, apoyos, comunicación y seguimiento.
Trabajo con familias
Encuentros de psicoeducación y orientación para favorecer respuestas más coordinadas entre adultos y brindar herramientas aplicables en el hogar.
Prevención y manejo de situaciones de riesgo
Capacitación para reconocer señales de alarma y ordenar respuestas institucionales frente a autolesiones, ideación suicida, impulsividad u otras situaciones de riesgo. Estas acciones complementan —y no reemplazan— los protocolos de emergencia, la evaluación clínica ni la derivación a servicios de salud. Más sobre prevención del suicidio →
Qué se puede trabajar en una capacitación
La selección y la profundidad se acuerdan con cada colegio, según el nivel educativo y lo que el equipo esté atravesando.
Toda la comunidad educativa
Estudiantes de educación media, equipos de dirección, docentes, orientadores y familias. Cada uno con su propio formato: lo que se trabaja con un equipo directivo no es lo mismo que se trabaja en un taller con estudiantes, ni en un encuentro con familias.
Lo que sí se mantiene es el marco. Cuando todos los adultos alrededor de un estudiante usan las mismas palabras para nombrar lo que pasa, el trabajo de cada uno deja de diluirse.
Preguntas frecuentes
¿Por dónde se empieza?
Por una reunión con dirección para relevar necesidades. De ahí sale un plan posible: una asesoría puntual, un ciclo de capacitaciones, observaciones en aula, acompañamiento de casos o un programa institucional más amplio.
¿Hay que contratar todas las modalidades?
No. Se combinan según lo que el colegio necesite y pueda sostener. Muchas instituciones empiezan por una capacitación al equipo docente y recién después definen si suman algo más.
¿Esto reemplaza al equipo psicopedagógico del colegio?
No, al contrario: trabaja con él. El objetivo es que la institución tenga más recursos propios de prevención, observación y respuesta, respetando siempre el rol de la escuela, de las familias y de los profesionales tratantes de cada estudiante.
¿Y si aparece una situación de riesgo?
La capacitación incluye reconocer señales de alarma y ordenar la respuesta institucional. Pero eso complementa, no reemplaza, los protocolos de emergencia del colegio, la evaluación clínica ni la derivación a servicios de salud.
El punto de partida puede ser simplemente una reunión para conocer qué está atravesando su colegio.
Coordinar una reunión