Charlas para familias
Para que el colegio y la casa dejen de hablar idiomas distintos sobre lo mismo.
Un colegio puede hacer un trabajo cuidadoso con un estudiante durante todo el año y que ese trabajo se diluya cada tarde al llegar a la casa. No por falta de voluntad de nadie: porque la familia no tiene por qué saber qué se está haciendo, ni por qué.
Cuando las dos partes comparten un mismo marco —las mismas palabras para nombrar lo que pasa, la misma idea de qué ayuda y qué no— el esfuerzo deja de repartirse en direcciones distintas. Eso es todo lo que busca este encuentro.
Acompañar sin quemarse
Qué está pasando, en lenguaje llano
Qué es la desregulación emocional y por qué una reacción puede parecer desproporcionada desde afuera y no serlo desde adentro. Entender esto cambia por completo la respuesta.
Validar, que no es dar la razón
La distinción más útil y la que más cuesta. Validar es reconocer que lo que siente tiene sentido; no implica aceptar la conducta ni levantar el límite.
Sostener un límite sin que escale
Qué hacer cuando la conversación se prende fuego: cómo bajar la intensidad sin ceder en lo importante, y cómo retomar después.
Y el propio desgaste
Acompañar a alguien que sufre desgasta, y nadie sostiene desde el agotamiento. Una parte del encuentro es para quienes acompañan, no para quien es acompañado.
Un encuentro, coordinado con el colegio
Habitualmente es un encuentro único, presencial en el colegio, en el horario en que las familias puedan asistir. También se puede hacer virtual, lo que suele ampliar bastante la participación.
Va dirigido a todas las familias del grupo o del nivel, no solo a las de estudiantes con dificultades. Esa apertura es parte del punto: cuando el encuentro es para todos, nadie queda señalado por asistir.
Muchas instituciones lo suman a la formación de su equipo docente, para que los adultos del colegio y los de la casa reciban el mismo marco. Ver la formación para docentes →
Si llegaste acá y no sos del colegio
Además de las charlas institucionales, dictamos talleres abiertos para padres y allegados de personas con desregulación emocional. Son encuentros pensados para familias que están atravesando esto de cerca, sin que medie ninguna institución.
Preguntas frecuentes
¿Es una charla para padres de estudiantes con problemas?
No. Está dirigida a todas las familias del grupo o del nivel. Lo que se trabaja —entender qué pasa cuando una emoción se desborda, validar sin ceder, poner un límite sin escalar— le sirve a cualquier familia, tenga o no una dificultad instalada.
¿Cuánto dura?
Habitualmente es un encuentro único de una o dos horas, coordinado con el colegio en el horario en que las familias puedan asistir. Algunas instituciones prefieren dos encuentros más cortos.
¿Se puede hacer virtual?
Sí. Presencial en el colegio suele funcionar mejor para el vínculo, pero el formato virtual amplía bastante la participación, sobre todo cuando las familias tienen horarios difíciles.
Tengo un hijo con desregulación emocional y no es por el colegio. ¿Hay algo para mí?
Sí. Además de las charlas institucionales, dictamos talleres abiertos para padres y allegados de personas con desregulación emocional. Podés verlos en el blog o escribirnos directamente.
Las familias no necesitan volverse terapeutas. Alcanza con tener las mismas palabras que el colegio.
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